Ley de Amigos

     Hay algo que desde hace algún tiempo me viene rondando a la cabeza, y que creo que es común a todos nosotros. Bueno a casi todos… siempre hay alguna excepción empeñada en la perspectiva del relativismo. Me refiero al tipo de amigos que tenemos, o al menos al modo en que se comportan en determinados momentos en los que estamos con ellos. Y que mejor para analizarlos, que en esos momentos en los que estamos todos distendidos, disfrutando y en los que salen a la luz ciertas características que nos hacen únicos, aunque solo podamos mostrarlas con ojos vidriosos ( y no precisamente de llorar)… Es decir de fiesta y con dos copas de más.

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Escribo esto porque hace algún tiempo que me vengo fijando en el comportamiento, un tanto extraño, que adopta un amigo mío cuando salimos por ahí. Especialmente cuando entramos en un puff o una discoteca. Digo que es extraño porque durante toda la noche está bien; tomando birras o copas, jugando alguna partida de futbolín o billar con el resto, hablando y riéndose de lo que se dice en grupo… Pero es entrar al lugar en cuestión y cambia, se transforma en el perfecto Escapista. ¿La razón? Las chicas, su belleza y sus ganas de pescar algo… Se pierde pero es un genio.

Su modus operandi consiste en entrar en la sala, ponerse a bailar o “menear el cuerpo ´´ con el grupo de amigos durante exactamente 5 minutos, levantar la mirada a una altura que le permita identificar cuantas hembras hay en los alrededores, comprobar que no hay ninguna que le devuelve una mirada de complicidad ( obviamente esto le ahorraría todo el trabajo posterior ), elegir una hembra o un grupo de ellas y dirigirse a ellas sigilosamente. Su posición respecto a la hembra o al grupo en cuestión será vital para el posterior `cortejo´. Se coloca siempre  a una distancia que varia del metro al medio-metro. Dependiendo del grado de alcoholismo que lleve encima, la calentura del momento, el tipo de hembra y los progresos que vaya haciendo… o que este crea que esta haciendo con el objetivo obviamente de ganarse esos labios tan codiciados, y los posibles beneficios que puedan esconderse detrás de la noche.

Lo gracioso es contemplar todo el proceso de su modus operandi, y sobretodo, el modo en que mira a su presa mientras realiza el cortejo. Esa mirada de enfermo sexual, casi de loco esquizofrénico; que dice : “ ¡Ay si te cojo culazo! Mírame, atrévete a mirarme y verás… Déjame sobrepasar el medio metro nena… ´´

Tu que ya llevas también unas copas de más, te acercas y le comentas: “ ¿Ye que pasa? ¿Dónde estabas ? ¡Estamos todos ahí eh! ´´ Te contesta que ahora irá, pero realmente lo que busca es escabullirse y volver al poco tiempo a su objetivo. Nada puede arruinarle su táctica, no quiere perder el hilo de su teatro perverso. De su actuación dependerá si tiene o no una noche más fructífera y amena. En cambio para nosotros solo con el espectáculo que supone observarle, más de uno se va a la cama satisfecho. No sé si tendréis amigos así, pero desde luego si salís solo con él o ella… no vayáis en ningún caso a discotecas. Pues os veréis solos toda la noche y puede que la depravación os lleve a imitar su modus operandi algún día. Y creedme que en un 90% de los casos no funciona. Aunque como siempre, siempre hay expertos en algo.

Luego por otra parte, tenemos el típico amigo que es tomarse dos cervezas y se convierte en un personaje del Street Fighter III. Es el Peleón por excelencia; todos le adoran hasta cierto punto. La última gota de cerveza del segundo botellín, cae en su boca como el elixir que le despierta la vena violenta. Busca el contacto, los golpes, los agarrones e incluso a veces las volteretas por el suelo de un callejón empapado de meados y vertidos insospechados. Siempre es de broma, siempre desde el colegueo … seguro, pero hasta cierto punto amigo. Es como un flashback a épocas pasadas de la adolescencia, en las que cada uno luchaba por mostrar quien era el más gallito y en definitiva el ganador del torneo…

También está el mítico Nostálgico, el que más demuestra fielmente los efectos del alcohol en el organismo, mezclado con su gran muestra de amistad con los amigos… hasta que vomitas. Son los que se fijan en el pasado, y no creen en tiempos futuros mejores de los que vivimos en la adolescencia. Ley de vida pero le cuesta entenderlo. Suele empezar las frases por “ Che, os acordaís de aquél día… ´´ y finaliza con “… que tiempos.´´. Después ofrece un brindis por el tiempo y por el grupo, y algunas veces incluso nos vamos a casa…

Luego, el mejor para nuestros intereses y los de todos es el típico amigo Generoso. Ese al que las copas de más le producen agujeros en los bolsillos. La exaltación de la amistad, fruto del abuso de alcohol, se basa en este individuo en el hecho de invitar a sus amigos. Y a veces a gente que ni conoce, el enrollado. Se le puede ver en los alrededores de la barra del bar pidiendo algo, y justo cuando te ve cerca de él, te agarra por el cuello y te menciona la tan preciada frase: ¿Qué quieres compadre? Yo invito esta noche. Lógicamente a todos nos gusta que nos inviten pero hay que saber captar el momento y lugar oportunos para ganarse ese favor. Todo un arte. El amigo generoso a veces siente los síntomas de su enfermedad derrochadora al fin de semana siguiente. Pudiendo llegar a echar en cara que está pelado porque se puso a invitar a mansalva, y pidiéndote que le devuelvas el favor. Y es que a veces, si algo parece demasiado bueno, es porque efectivamente solo lo parece…

Hablando de esto último… vendría a relacionarse con el amigo Gorrón o Pedigueño. Aún no se sabe si es una mutación del Generoso o nació así. Es el que se quedó sin dinero después de arrasar con la vitrina del bar. Es el que mayor melopea lleva, y justo en el momento en el que se da cuenta de que ha agotado todas sus expensas económicas, empieza a sentir un irremediable bajón. Su respuesta no se hace esperar y sin ningún remordimiento , y sobretodo sin mirarse al espejo, se dedica a ir de uno en uno pidiendo calderilla para un trago más. Nunca será el último, que no os engañe…

Algunos días también quedamos con esa clase de amigos que son Pesados hasta sacarte de quicio. Incluso llegas a preguntarte : ¿ Porqué le habré llamado? ¿No estaría mejor en la cama? Ten amigos de reserva para esas noches! Es el típico que cuando llega al bar y después de saludar a todos los coleguis… se pone a hablar como si llevara encerrado tres semanas en su habitación. En su discurso suele predominar el “Yo´´ y obviamente le encanta ser el centro de interés. Habla en demasía, y a más alcohol más palabras. Otro aspecto muy importante de su modus operandi es que, cuando hay chicas delante, la cosa se agrava. Pudiendo ignorar e incluso dejar en mal lugar a los amigos de toda la vida con tal de ligar. La amistad no existe en estas situaciones. Solo hay un objetivo y están delante de ti. El mundo es tuyo chaval. ¡Adelante!

Otro tipo de amigo que me encanta es el Futbolero. Ese que tanto sabe de fútbol, que le encanta ese deporte. Su único tema de conversación suele ser el fútbol y todo lo que ello conlleva: goles, jugadas, faltas, fichajes, comunio… Si comunio también! (Conozco gente de 40 años que juega a menudo. Bueno en realidad son amigos de amigos :)…) Lo gracioso de este personaje, es que con dos copas de más, obtiene automáticamente el título de entrenador. Llegando a conocer y saber más que cualquier entrenador del mundo, y permitiéndose hacer cualquier objeción sobre ellos alabando que el lo hubiera hecho mejor. Este aumento de sabiduría deportiva se transmite también por arte de magia a todos los demás deportes. ¡Un clásico que nunca morirá!

Por último, siempre están los dos amigos más amargados de la noche, pero no por ello menos importantes. ¡En serio moláis mazo! Uno es el Puteado o Responsable, o como quieran llamarlo… No bebe copas ni cervezas. Se pide una Fanta de naranja, y a veces dos. Pero siempre con cuidado. Conduce o trabaja. Hace bien y él se lo pierde. O quizás nosotros, quien sabe.

El otro es el Callado o Tímido. Su lugar es la esquina, en las sombras, mirando a todos, escuchando pero nunca hablando. Bebe y bebe mientras pasan las horas, como si estuviera planeando un golpe maléfico que nunca llega. El alcohol le sirve para transformarse en cualquier tipo de amigo antes mencionado. Quizás, todo ese tiempo en la oscuridad lo pasa sopesando en que perfil elegir para la situación en cuestión. Quizás el más inteligente.

Espero que leyendo esto, os llame la atención al pensar que vosotros también tenéis amigos así. Si no… soy yo, que tengo unos amigos un poco raros. ¡Pero cojonudos eso sí! La pregunta que queda sería: ¿ Qué tipo de amigo eres tú en lo más álgido de la fiesta?

Dedicado a todos mis amigos… No os lo toméis muy en serio. Yo soy peor. 😉

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